Saludo de la Hermana Mayor

Queridos Hermanos de esta Archicofradía:

Avanza el tiempo de esta legislatura y afirmo que me siento orgullosa de ser la Hermana Mayor de la Archicofradía de la Sangre. Estamos cumpliendo, en equipo, los objetivos propuestos.

Seguimos teniendo muchos y variados retos por delante. Algunos implican inversiones económicas y habrá que esperar, pero muchos otros se pueden lograr con nuestro esfuerzo y compromiso, por lo que os solicito que forméis parte del día a día de la Cofradía para que entre todos podamos alcanzarlos.

Deseo manifestar mi agradecimiento y respeto a todos los hermanos de la Archicofradía tras la restauración de nuestra Titular, María Santísima de Consolación y Lágrimas por D. Francisco Naranjo Beltrán. El resultado es sublime, debemos sentirnos muy orgullosos. Respeto y apoyo a todos aquellos a los que les esté costando más mirarla y reconocerla. Era, es y seguirá siempre siendo Ella. Estoy a vuestra disposición para cualquier duda o consulta que deseéis realizarme.

Os convoco a todos a los cultos de la Archicofradía y de nuestra sede canónica, San Felipe. Así mismo, os invito a que participéis de la formación que ofrece la Archicofradía a través de la parroquia y la diócesis. Como archicofrades tenemos un reto en esta sociedad que quiere prescindir de Dios, debemos tener la formación necesaria y dar testimonio de fe día a día.

Durante la Cuaresma os invito a reflexionar, ya que es un momento para prepararnos, convertirnos, dejar a un lado lo negativo y centrarnos en nuestro momento; momento de ayudar, momento de hacer Hermandad durante todo el año, momento de pensar en el prójimo, oír la Palabra de Dios y dejarnos guiar por su sencillez, su bondad, su caridad… No olvidéis la amplia labor de caridad que realiza la Cofradía y que necesita de nuestra ayuda y apoyo para seguir llevándola a cabo y aumentándola.

Por último, os invito a que utilicéis los medios de comunicación oficiales de la Archicofradía, para no perder ni un momento de la vida que actualmente tiene.

Sin más, me despido de todos, poniéndome a vuestra completa disposición, al servicio de nuestra Archicofradía y de la Iglesia.

“La misión cristiana es un don para compartir, educar y comunicar la fe para entonces proceder a evangelizar la Palabra de Dios.”

Con todo mi afecto,
Laura Berrocal Montañez