Manto de Procesión

La pieza que describimos a continuación pasa por ser el manto de procesión y a su vez, en tiempos pretéritos, el de mayor dimensión de nuestra Semana Mayor.

Obra

Manto de procesión de María Santísima de Consolación y Lágrimas. Titular de la Archicofradía de la Sangre.

Diseño

Madre Sor María Amada. Directora del Taller.

Autor

Taller de Religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad (Adoratrices), en Málaga a 1928.

Observaciones

Los bordados fueron restaurados y pasados a nuevo terciopelo, en el año 1981, en el mismo taller, interviniendo con toda probabilidad en el pasado las hermanas María Benigna Malo y Julia Medina.

Materiales empleados

Terciopelo en color cardenal, hilo de oro y pedrería.

Técnicas para su ejecución

Se utilizaron las más predominantes en aquella época. Muestra armada, malla calada de nudos, canutillos, hojillas, etc.

Medidas

9 metros de largo por 5 de ancho.

Descripción

Técnicamente el hilado es muy variado, así como las puntadas empleadas. Ello hace suponer la gran preparación o soporte de los bordados, que dispuestos sobre una estudiada trama le confiere una gran consolidación y volumen.

Mención aparte, el hecho de uniformar todo el conjunto de la obra.

La misma está inspirada en la pasión de Cristo, el manto lleva bordadas alegorías simbólicas de las estaciones del vía-crucis marcando la guadaldilla del manto.

En el centro, se encuentra un gran ángel portando una cruz sobre su pecho del que parten ramificaciones con profusión de hojillas y que van completando las dimensiones del manto con abundancia de motivos florales en la parte baja central está situado el Ave María a modo de escapulario y coronado por un halo de doce estrellas de diverso tamaño.

La profusión de motivos bordados, se van superando en  tamaño a medida que se acercan al término dimensional de la tela, los cuales adquieren una interesante nomenclatura que le distingue del resto de obras existentes.

El prestigio del que gozaban las Madres Adoratrices, en la centuria pasada, fue seguramente lo que motivó a D. Antonio Baena Gómez a encargarles tan soberbio trabajo.