Hace justo una semana, el pasado 1 de abril, Miércoles Santo, volvían a abrirse las puertas de San Felipe Neri. A las 18:00 horas, la Cruz guía se ponía en las calles de la ciudad para comenzar nuestra estación de penitencia. Una semana más tarde, es tiempo de agradecer y de recordar los momentos que vivimos en torno a nuestros Sagrados Titulares.

En una mañana luminosa y llena de sol, numerosos hermanos, autoridades y otras cofradías se acercaron a nuestra Casa Hermandad para ofrendar al Señor y a la Virgen, así como a desear una buena estación de penitencia. En los tronos se dieron los últimos retoques. Desde las 16:30 horas, se comenzó a recibir a los hermanos participantes en la procesión. Tal y como marcaba el reloj, se formó rápidamente el cortejo en el interior del templo para salir a la hora prevista.

El Santísimo Cristo de la Sangre completó la difícil maniobra de salida a los sones de la Agrupación Musical de la Vera+Cruz de Campillos. A sus pies, en un cofre, portaba los clavos de la primitiva imagen de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, así como la medalla de oro de N.H.D. José Santiago. A Su derecha, en el Monte Calvario, la Virgen del Socorro es consolada por San Juan mientras una espada de dolor le atraviesa el alma, como reza la profecía de Simeón. Ataviada con saya negra bordada en oro y el manto estrenado el pasado año. Un exorno de rosas rojas, calas burdeos, iris morado, allium, brunia, eryngium y esparraguera completaban el monte para el misterio de la Sagrada Lanzada.

Por su parte, la Santísima Virgen de Consolación y Lágrimas, exquisitamente ataviada con un encaje de Bruselas en punto de aguja, partió a los sones de su marcha «Bajo un cielo malva» enlazada con «Amargura Coronada», en honor a la Banda de Música de Zamarrilla, que se estrenaba tras nuestra Sagrada Titular. Profusamente enjoyada, con la medialuna bajo sus pies, la Virgen lucía la medalla de oro de la Agrupación de Cofradías de D. Antonio Baena Gómez, así como las medallas de oro de nuestros diferentes Hermanos Mayores Honorarios. Sobre las ánforas se disponía un exorno elegante compuesto por rosas vendela color champán, rosas de pitiminí, hortensias rosas, fresias blancas, alelíes malvas, flor de arroz, hypericum y flor de cera blanca.

Un Miércoles Santo en el que nuestro cortejo nazareno y los tronos del Señor y la Virgen procesionaron con brillantez, a pesar de que siempre hay cosas que mejorar. La bajada por Plaza del Teatro y las diferentes curvas otorgaron a nuestro desfile un sello clásico y lleno de momentos de recogimiento. Lugares donde el cofrade puede ver a la Hermandad en toda su esencia. Igualmente, volvimos a transitar por una Tribuna de los Pobres llena de público y fervor, enmudecida una vez más al paso del Santísimo Cristo de la Sangre.

El paso de nuestros Sagrados Titulares por la Plaza de la Constitución volvió a silenciar a la Tribuna Oficial, desde donde los miembros de la Agrupación de Cofradías contemplaron nuestro caminar. Sones fúnebres y solemnes para Cristo muerto en la cruz, así como clásicos para su Madre. En la Plaza del Obispo, ante la S.I.C.B. de Nuestra Señora de la Encarnación, realizamos nuestra estación de penitencia, dirigida por nuestro Director Espiritual, donde reflexionamos y rezamos en torno al misterio de la Sagrada Lanzada y el consuelo de María.

El regreso a nuestra Casa Hermandad se realizó sin imprevistos, con un nutrido cortejo nazareno y caminando a buen ritmo, para no generar retraso en la jornada. Los tronos del Señor y la Virgen fueron acompañados por hermanos y devotos que no quisieron perderse el recogimiento vivido en el entorno de calle San Agustín, donde el paso del Señor fue impecable, de nuevo con el acompañamiento de la Coral Polifónica «Voces de Viñeros», así como el de la Virgen, donde la Banda de Música de Zamarrilla interpretó «Cristo de la Sangre», de Cebrián. También fue muy emocionante la subida de calle Casapalma y Dos Aceras, donde se comprobó el buen estado en el que llegaron los tronos. Especialmente emotivo fue el encierro de ambos Titulares a las puertas de nuestra Casa Hermandad, gran novedad de este año, donde calle Dos Aceras, y especialmente nuestro cortejo nazareno, pudo observar la solemne entrada de los tronos.

A las 1:20 horas de la madrugada del Jueves Santo, volvía a posarse en el suelo de la Casa Hermandad el Santísimo Cristo de la Sangre, finalizando así nuestra estación de penitencia.

Desde la Junta de Gobierno de la Archicofradía, nos gustaría agradecer a todos nuestros hermanos, cofrades y devotos que nos acompañaron a lo largo de todo el recorrido.

Gracias a nuestros NAZARENOS, aquellos sin los que no sería posible nuestra procesión. Hermanos y hermanas que se revisten con su hábito rojo o malva y acompañan con su luz o con su enser al Señor y a su Madre. Sois el verdadero sentido de todo.

Gracias a los HOMBRES Y MUJERES DE TRONO por poner el mayor de sus esfuerzos en el caminar de nuestros Sagrados Titulares. Por saber llevarlos con la elegancia y la sobriedad que merecen.

Gracias a todos los HERMANOS que conforman la procesión y prestan su servicio a esta Archicofradía para la mayor gloria del Señor de la Sangre y la Virgen de Consolación: cuerpos de acólitos, monaguillos, mayordomos, capataces, mantillas, comisión externa, auxiliares, comunicación, fotógrafos y videógrafos. Sin vosotros tampoco sería posible.

Gracias a nuestros HERMANOS MAYORES HONORARIOS por su acompañamiento, especialmente a la Subdelegación de Defensa, por portar una vez más el Pendón Morado de Castilla, y al Ayuntamiento y Diputación de la Ciudad de Burgos, manteniendo los históricos lazos de unión con nuestra Hermandad.

Gracias a nuestras queridas BANDAS, la Agrupación Musical de la Vera+Cruz de Campillos y la Banda de Música de Zamarrilla, por poner sus mejores sones tras el caminar de nuestros Sagrados Titulares. Y también a nuestra querida Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad, que acompañó a la Santísima Virgen el pasado Domingo de Pasión de una manera extraordinaria.

Por último, GRACIAS A TODOS LOS COFRADES que nos acompañaron en todo momento por las calles de la ciudad arropando a nuestro cortejo nazareno. El Señor y la Virgen escuchen todas vuestras peticiones y ofrendas de amor.

Y, por supuesto, os bendigan a todos siempre.

Comenzamos a trabajar, desde el pasado Jueves Santo, en todo aquello que esté en nuestra mano para mejorar la procesión y la imagen de la Archicofradía. Igualmente, seguimos promoviendo el culto interno a nuestros Sagrados Titulares durante todo el año en la Parroquia de la Santa Cruz y San Felipe Neri, así como la formación y la caridad, los tres pilares en torno a los que se sustenta la Archicofradía.

Laus Deo 

 

Galería fotográfica Miércoles Santo 2026 – Javier Díaz Valdeiglesias

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