Santísima Virgen de Consolación y Lágrimas

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Autor: Anónimo, atribuida a Fernando Ortiz,sufre varias restauraciones y transformaciones con el paso de los años. Año: Siglo XVII, (Imagen Primitiva) 

Gracias al entusiasmo de D. Antonio Baena Gómez,

Hermano Mayor de la Archicofradía en los años veinte, se incorporó a la misma una Dolorosa del Siglo XVIII, atribuida al imaginero malagueño Fernando Ortiz, que por entonces era propiedad del Sr. Baena, habiendo permanecido tras su adquisición en su oratorio particular.

La imagen fue bendecida el Domingo 10 de Marzo de 1929, en el último día del devoto Quinario de Cuaresma que por aquella época se realizaba en honor de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, por el entonces Obispo de la Diócesis, D. Manuel González García; atribuyéndose a D. Antonio Baena el nombre de la imagen.

Debido a inclemencias meteorológicas, su primera salida procesional no pudo llevarse a cabo el Miércoles Santo de ese año tal y como estaba previsto, siendo al día siguiente, Jueves Santo, cuando la imagen recorrió las calles malagueñas por vez primera.

Para dicha ocasión, el imaginero antequerano Francisco Palma García, a petición del propio Baena, realizó la primera de las restauraciones que desgraciadamente sufrió la imagen hasta nuestros días, sustituyendo las primitivas manos, con dedos entrelazados, por otras extendidas.

La ilusión de la llegada de la nueva imagen, para la cual se adquirió todo tipo de enseres y accesorios tanto para culto interno como externo, se vio truncada por los desgraciados sucesos de Mayo de 1931, que trajeron consigo la profanación de la imagen, salvándose milagrosamente la cabeza de la misma, pudiendo ser reconstruida por Francisco Palma García en el año 1932, conservando el rostro original; que se caracterizaba por tener los ojos almendrados, nariz recta y boca captada en pleno sollozo, siendo considerada una de las joyas de la imaginería andaluza del momento.

Tras los sucesos de 1931 y la Guerra Civil de 1936, la Archicofradía tiene que volver a renacer de sus cenizas y hasta 1945 no se vuelve a procesionar a la Virgen de Consolación y Lágrimas, quien había sobrevivido a tanto infortunio durante esa época.

Sin embargo, en 1972 se lleva a cabo una restauración, que a la postre sería una transformación en toda regla de la imagen a cargo del imaginero hispalense Luis Álvarez Duarte, quien realiza una serie de cambios en su fisonomía, mucho más acusados en la morfología de sus ojos, pasando de ser una Dolorosa de mirada lánguida y ojos entornados a otra imagen de Dolorosa bella y facciones juveniles, de ojos grandes, mirada al infinito, cejas enarcadas, nariz recta, labios carnosos dejando ver la dentadura gracias a una leve abertura de la boca y un cuello perfectamente anatomizado.

Visto lo cual, pasamos de una imagen que inspiraba recogimiento, dolor y devoción a quien se postraba ante Ella, a otra cuyo nuevo cambio y policromía le confiere una castiza hermosura andaluza.

La Archicofradía de la Sangre, celebra su onomástica el primer Domingo de Septiembre, presidiendo el rezo del Santo Rosario por las calles de su Feligresía en el Mes de Octubre.

 María Santísima de Consolación y Lágrimas, es una imagen de candelero, su cuerpo se compone de una devanadera y un torso de madera, en donde solo tiene tallada la cabeza y las manos, siendo una imagen de vestir, siguiendo los cánones de las vírgenes andaluzas.

Y es esta nueva Imagen la que cada Miércoles Santo, sobre un trono de madera dorado y bajo un palio bordado en hilo de oro que alterna malla y terciopelo de color malva, va consolando y derramando lágrimas por las calles malagueñas, cobijando bajo su manto de terciopelo color cardenal, e igualmente bordado en oro, a todos aquellos que busquen refugio y consuelo en Ella.