Enseres de Culto

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CORONA REAL:

La obra que examinamos a continuación, sirve para exaltar y glorificar la Imagen de la Virgen María, como fruto de la fe, y de profundos sentimientos religiosos de los Archicofrades hacia nuestra Imagen Titular, destinataria de tan genuina excelencia. 

OBRA:  

Corona real de María Santísima de Consolación y Lágrimas, Titular de la Archicofradía de la Sangre.

DISEÑO Y AUTOR:

 Realizada en Sevilla, por el orfebre D. Manuel Seco Velasco, en el año 1960.  Ha sido restaurada y dorada de nuevo en Málaga, por el orfebre D. Cristóbal Martos Muñoz, en el año 1998.

MATERIALES EMPLEADOS:  

Metal blanco y pedrería.

TÉCNICAS PARA SU EJECUCIÓN:  

Labrado, repujado y cincelado, todo ello sobredorado con incrustaciones de pedrería.

 MEDIDAS Y PESO: 

52 cm. de altura, desde la base hasta la Cruz central, por 18,5 cm. de diámetro. Peso 1,5 kg.

DESCRIPCIÓN:  

Muestra la tipología de corona del tipo de canastilla, es decir, de un aro alto de sección tronco-cónica invertida, completándose con anchas bandas o ráfagas de rayos biselados y desiguales alternativamente y resueltos en sus extremos por estrellas, materializándose así la seña apocalíptica: “… y sobre su cabeza, una corona de estrellas”. (Apoc. 12,1). En la parte superior está rematada por una Cruz latina sobre el mundo, identificando a María como “Sagrario viviente” del Hijo.

La decoración en el aro de la base, está resuelta por óvalos, flores y guirnaldas, que a su vez, está revestida de diferentes tipos de piedras semipreciosas, como un rubí en su parte central, y circundado por amatista y circonitas para dotar de más realce a la pieza.

SIMBOLOGÍA:

 Es un complemento indivisible de la Imagen de la Virgen. La devoción cofradiera ha  ido ennobleciendo este símbolo religioso, emblema de raleza, que se coloca sobre la testa de la Virgen como REINA y SEÑORA de Cielos y Tierra, unido a ella desde la época bizantina, siglos V-XV.


                                                                         MANTO DE PROCESIÓN:

La pieza que describimos a continuación pasa por ser el manto de procesión y a su vez, en tiempos pretéritos, el de mayor dimensión de nuestra Semana Mayor.

OBRA:

Manto de procesión de María Santísima de Consolación y Lágrimas. Titular de la Archicofradía de la Sangre.

DISEÑO:

Madre Sor María Amada. Directora del Taller.

AUTOR:

Taller de Religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad (Adoratrices), en Málaga a 1928.

OBSERVACIONES:

Los bordados fueron restaurados y pasados a nuevo terciopelo, en el año 1981, en el mismo taller, interviniendo con toda probabilidad en el pasado las hermanas María Benigna Malo y Julia Medina.

MATERIALES EMPLEADOS:

Terciopelo en color cardenal, hilo de oro y pedrería.

TÉCNICAS PARA SU EJECUCIÓN:

Se utilizaron las más predominantes en aquella época. Muestra armada, malla calada de nudos, canutillos, hojillas, etc.

MEDIDAS:

 9 metros de largo por 5 de ancho.

DESCRIPCIÓN:

Técnicamente el hilado es muy variado, así como las puntadas empleadas. Ello hace suponer la gran preparación o soporte de los bordados, que dispuestos sobre una estudiada trama le confiere una gran consolidación y volumen.

Mención aparte, el hecho de uniformar todo el conjunto de la obra.

La misma está inspirada en la pasión de Cristo, el manto lleva bordadas alegorías simbólicas de las estaciones del vía-crucis marcando la guadaldilla del manto.

En el centro, se encuentra un gran ángel portando una cruz sobre su pecho del que parten ramificaciones con profusión de hojillas y que van completando las dimensiones del manto con abundancia de motivos florales en la parte baja central está situado el Ave María a modo de escapulario y coronado por un halo de doce estrellas de diverso tamaño.

La profusión de motivos bordados, se van superando en  tamaño a medida que se acercan al término dimensional de la tela, los cuales adquieren una interesante nomenclatura que le distingue del resto de obras existentes.

El prestigio del que gozaban las Madres Adoratrices, en la centuria pasada, fue seguramente lo que motivó a D. Antonio Baena Gómez a encargarles tan soberbio trabajo.

 


RÁFAGA SANTÍSIMA VIRGEN

Muchas han sido las actividades que desde el grupo de Camareras se han promovido, y una de ellas fue la realización de una nueva ráfaga o diadema para María Santísima de Consolación y Lágrimas, que con denodados esfuerzos este magno proyecto fue llevado a cabo, y como se puede observar es de categoría como no podía ser menos, dado el cariño que le profesan a nuestra Sagrada Titular.

 

OBRA:

 Diadema o ráfaga de María Santísima de Consolación y Lágrimas, titular de la “Archicofradía de la Sangre”.

DISEÑO:

Salvador de los Reyes Rueda, Málaga 1999.

AUTORES: 

Cristóbal Martos Muñoz (Orfebrería), Málaga 1999. Talleres de Diego Cortés (Esmaltes), Madrid 1999.

MATERIALES EMPLEADOS:

 Plata de ley (0,8 mm.), nácar, esmaltes y oro.

TÉCNICAS PARA SU EJECUCIÓN:

Labrado, cincelado y repujado, con incrustaciones de nácar y esmaltes y con baño de oro fino.

MEDIDAS:

Altura: 50 cm., Ancho: 53 cm., Diámetro: 16 cm.

DESCRIPCIÓN:

 En la elaboración de este diseño para las sagradas sienes de la Santísima Virgen, la primera idea fue dotar de un complemento más que enmarcara su bello rostro. Así, en forma de óvalo, la composición tendría el mismo trazado ondulante de los encajes de su pecherín.

Al describir la obra desde el punto de vista formal, el primer cuerpo de la pieza, sirve de base para todo el discurso ornamental e iconográfico como diadema de la “CELESTIAL PRINCESA”. Aparece separado de la parte superior por paños que rodean toda la composición, también se observan siete franjas ornamentales separadas por motivos “a candelieri”, que se basan de roleos de carácter vegetal y azucenas que enmarcan los óvalos donde se fijan los esmaltes, que sirven de soporte a una historia iconográfica dedicada a MARÍA SANTÍSIMA DE CONSOLACIÓN Y LÁGRIMAS.

Al idearse la colocación, el principal a NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN Y CORREA, imagen de gloria que se venera en la Iglesia de San Agustín de nuestra ciudad.

La Santísima Virgen, además de ser consuelo de los afligidos, es socorro y auxilio de los cristianos, por ello aparecen representadas la Santísima VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO Y MARÍA AUXILIADORA.

La imagen de la PURÍSIMA pisando con su pie el pecado, es tema de otro esmalte. La pureza inmaculada de María también aparece reflejada en las azucenas que se disponen en las estrellas.

Simétricamente con el anterior se dispone la imagen de la VIRGEN DE LA MERCED, comendadora de la Iglesia malagueña del mismo nombre, que fue sede canónica de esta Archicofradía de la Sangre. También representada en una alegórica de la SANGRE DE CRISTO derramada. Este esmalte refleja a la tierra dominada por el pecado en forma de zarza, pero que sirve de peana a la Santa Cruz, eje del mundo, de la que brotan cinco llagas de Cristo. El momento de la Redención se manifiesta con las tinieblas cubriendo la luna y el sol.

El último esmalte representa la advocación de la Virgen, en un manto malva que protege a la Iglesia de la Merced. MARÍA “CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS” de los que sufrieron o sufren hoy en día por la desaparición de dicha Iglesia.

El Santo Sudario, título también de esta institución se manifiesta en el paño que campea en la parte inferior de la ráfaga.

Cierra el conjunto en su eje axial, el símbolo que abre el cortejo triunfal de la Archicofradía, su esbelta Cruz Guía y, como la Virgen también se llama de Lágrimas, se reflejan en forma de perlas (seis) al ser el número que tiene de lágrimas en su rostro de nácar la imagen. Completándose con una serie de rayos rectos y curvos, que le dan mayor grandiosidad a la obra.

SIMBOLOGÍA:

 Es exclusivamente un ornamento mariano, su forma es semicircular, que se ciñe a la cabeza de la imagen. Suelen timbrar a las representaciones santificadas y en relación con la figura de María, viene a significar su naturaleza Divina entroncando también con el referido carácter eucarístico de “Custodia Viviente”

Los modelos presentes van marcados por esa impronta eléctrica tan del gusto de los orfebres.

Las diademas o ráfagas son propias de las imágenes de gloria, y se emplean en las imágenes de María cuando se pretende subrayar su pureza virginal. Su uso en Andalucía parte de finales del siglo XVI.


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SAYA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

La saya de color rojo de María Santísima de Consolación y Lágrimas desde sus orígenes hasta el final, ha sido un logro conseguido por las camareras de la Santísima Virgen de la Consolación y Lágrimas, que con su denodado esfuerzo, fueron capaces de llevar a buen término el proyecto, y dotar a la Archicofradía de una nueva obra de arte y prueba de ello, son las exposiciones en las que ha participado: Madrid año 1998, exposición conjunta, Burgos año 2001, exposición específica de la Cofradía y Sevilla año 2002 exposición conjunta.

FICHA TÉCNICA:

Saya de María Santísima de Consolación y Lágrimas; titular de la Archicofradía de la Sangre.

AUTOR:

El bordador malagueño, Juan Rosen en el año 1997.

MATERIALES EMPLEADOS:

 Terciopelo en color rojo, hilo de oro, hilo de seda y pedrería.

TÉCNICAS PARA SU EJECUCIÓN:

Bordados en las técnicas de jiraspe, hilos de torsal, muestra lisa, peñasquillos, hosillas, zetillos, puntitas, etc.

MEDIDAS:

 120 cm. de alto por 45 cm. en la parte superior y 135cm. de ancho en la parte inferior.

DESCRIPCIÓN:

De forma tronco conal, está confeccionada en partes sueltas, para así poder vestir mejor a la imagen, tales como pecherín, mangas, cinturilla y el vestido propiamente dicho.

En esta obra se demuestra la madurez y perfección artística del autor, ya que sigue una línea de depurada y sobria elegancia, desarrollando en esencia un ornato delicado de exquisita sencillez y limpieza en la puntada.

Toda la pieza se desarrolla, a partir de un eje central, donde se encuentra, una especie de ánfora con orquídeas (simbolizando la pureza de la Virgen), y de la que parten todas las ramificaciones, con profusión de hojillas y flores distribuidas geométricamente en abundancia por toda la pieza, dotándola de una elegancia sin parangón.

SIMBOLOGÍA:

Contribuye a realzar más si cabe la imagen de La Señora, en la primera mitad del siglo XVII se tiende a enriquecer esta vestimenta por otras más ricas en decoración y diversidad de tonalidades, llegando a la actual forma de vestir a las imágenes, próxima a los trajes de corte del siglo XIX.

 


 ARCO DE CAMPANA

 El Arco de Campana de Trono, es una de las señas de identidad de la Semana Santa malagueña, frente a las diferentes formas de controlar el movimiento de los tronos en otros lugares de la geografía nacional. Desde hace varios años las formas de dichos arcos han tomado gran relevancia en cuanto a su diseño y forma. D. Rafael Ruiz Liébana al realizar el arco de campana, para el nuevo trono del Santísimo Cristo de la Sangre, lo denominó “Medallón de Campana” adjetivo que utilizaremos en este documento

OBRA:

Medallón de Campana del Trono del Santísimo Cristo de la Sangre. “Archicofradía de la Sangre”

DISEÑO Y AUTOR:

Realizado en Málaga, por el imaginero y tallista D. Rafael Ruiz Liébana, en el año 1977.

TÉCNICAS PARA SU EJECUCIÓN:

Tallado en madera, sobredorado y policromado en las figuras.

MATERIALES EMPLEADOS:

Cedro real, oro fino de 23 3/4 quilates, policromado.

MEDIDAS:

 Atura: 121 cm. X 59 cm. de ancho en su perímetro exterior y 30 x 37 en su perímetro exterior.

DESCRIPCIÓN:

 De forma oval y de marcado y claro estilo barroco, lo primero que nos llama la atención es esa misma fisonomía, ya que está resuelta en una elaboración y sucesión de volutas y hojarascas de formas simétricas que parecen abrazar la campana, que se encuentra como si levitara en su interior.

La campana está realizada en bronce. En el reborde de la misma se puede leer la leyenda “Cristo de la Sangre”.

En la parte superior se nos presenta la heráldica o escudo de la Archicofradía, superponiendo dos artísticos querubines implorantes, igualmente simétricos, revolotean extendiendo sus manos adoptando posiciones acrobáticas, como auténticos mensajeros celestiales, transmitiendo la energía, la luz y el poder de Dios. Están tan conseguidos, en sus formas y tratamiento anatómico, que se pueden ver hasta los más mínimos detalles.

En la parte inferior todo organigrama ornamental desemboca, como elemento principal, en una concha o peregrina.

Todo este conjunto de filigranas sigue el mismo hilo conductor de la obra consiguiendo de esa forma una gran conjunción y verdadera obra de arte para nuestra Semana Santa.

SIMBOLOGÍA:

Aún siendo cierto que la campana de trono es algo netamente malagueño, se debe reconocer que la utilización de dicho elemento es relativamente reciente (mediados del siglo XIX). En sus orígenes bastaba para detenerse o avanzar la voz del mayordomo, con un simple “¡Alto!” o “¡Adelante!” con la ayuda del capataz de cola en la parte trasera del trono.

El medallón de campana se sitúa entre en los varales centrales del trono, y en él la campana, la cual no lleva badajo, siendo el mayordomo a golpe de martillo el que avisa de las diferentes maniobras a realizar.

Cada toque de campana tiene un significado concreto. Lo general es realizar varios golpes leves y rápidos para “llamar” a los hombres de trono, a continuación dos golpes secos para acercar el hombro al varal y un tercero para levantar el trono. Entonces se comienza a caminar, comenzando la marcha con el pie izquierdo; suele haber un toque de atención, mientras se marcha, el mismo sirve para recuperar el paso o para que el movimiento de mecida sea más largo o corto.

En lo referente al toque de levantar al trono a pulso, consiste en dar tres toques secos y a continuación uno más para de esta forma poder elevar el trono.