Iglesia de la Merced

A pesar de que la Parroquia de la Santa Cruz y San Felipe Neri, es nuestra sede canónica, no debemos olvidar que durante más de cuatrocientos años, la Archicofradía de la Sangre tuvo como sede, el Convento de Nuestra Señora de las Mercedes situado en la Plaza de la Merced.

Destacar que allí se vivieron momentos importantes y trascendentales en el devenir de nuestra Historia, tales como la Fundación de nuestra corporación nazarena, los Cultos solemnes allí celebrados con grandes predicadores de la época, la primera salida del primitivo Cristo de la Sangre, la bendición de la imagen de María Santísima de Consolación y Lágrimas, y como hecho a referir, fue el lugar donde se creó y se realizó la primera reunión de la Agrupación de Cofradías de la Semana Santa de Málaga, de la cual, nuestra Archicofradía fue miembro fundador.

Fue la Casa que nos acogió durante gran parte de nuestra historia, de ahí nuestra intención de no dejarla en el olvido.

 

Breve reseña histórica

La historia de la Iglesia de la Merced, viene ligada a la llegada de la Orden de la Merced a nuestra ciudad a finales del Siglo XV.

Los primeros mercedarios se establecieron en una pequeña ermita, situada entre los cerros de San Cristóbal y Gibralfaro, propiedad de D. Alonso Fernández de Ribera, a quien pidieron permiso para establecerse en aquel lugar.

La cercanía de la ermita al mar suponía un peligro para los frailes, debido al desembarco de moros en la costa, lo que les llevó a pedir un lugar de mayor seguridad dentro de la ciudad y protegido por las murallas.

Así pues, le fueron entregados a los frailes mercedarios unos terrenos en el arrabal de la ciudad, casi frente a la Puerta de Granada.

En esos terrenos fue donde construyeron la primitiva Iglesia y Convento, hasta que en 1792, debido al crecimiento de la población, comenzaron a construir una nueva Iglesia más amplia y de más importancia que la antigua, dando su fachada principal a la Plaza de la Merced.

En el año 1835 fue erigida como Parroquia por Decreto Episcopal y en el año 1884 sufre grandes desperfectos debido a un terremoto, debiendo de ser demolidas el último cuerpo de sus torres, desapareciendo el campanario y los capiteles de cubierta, para no volver nunca más a ser colocados.

Pero su mayor desgracia es en el año 1931, en el que tras los sucesos de la quema de Iglesias y Conventos, fue uno de los templos más afectados, siendo pasto de las llamas y permaneciendo desde ese momento en estado de ruina y abandono, hasta que a finales de los sesenta, ignorada y olvidada por la mayoría, el edificio fue derribado para construir un bloque de pisos, prevaleciendo de esta manera los intereses económicos a los históricos y sentimentales, dando por concluido casi quinientos años de historia encerrados en sus paredes.

Además de Nuestra Archicofradía, la Iglesia de la Merced también fue sede canónica de Hermandades como la de Nuestra Señora de la Piedad, la de la Humildad, la de Llagas y Columna, la Sagrada Cena, el Descendimiento, así como las Cofradías de los Gitanos y de Viñeros, muy vinculadas a este templo.

 

Breve descripción arquitectónica

La Iglesia, de estilo renacentista tenía planta de cruz latina, con crucero, coro y presbiterio, la única nave que poseía tenía diez metros de altura, estaba flanqueada por amplias capillas, sobre las que, a modo de triforio o balcón, corría una galería desde la que se abrían tribunas.

La cúpula del crucero estaba construida sobre pechinas, sobre cuatro arcos de medio punto de diez metros de altura, en los que descansaba el anillo de la cúpula; la cubierta de la nave central se resolvía con bóveda de cañón con lunetos, siendo ésta una construcción independiente de la armadura de cubierta.

La iluminación se solventaba mediante lunetos con vidrieras de colores, que producían bellos efectos de luz según las horas del día.

Las capillas situadas debajo de las tribunas, se cubrían con bóvedas y otra de cañón servía de soporte al coro. Sobre pedestales descansaban las pilastras y de ellas nacían los arcos fajones situados en la bóveda central.

 

La fachada estaba compuesta por dos órdenes superpuestos acusando la altitud de la nave central, y flanqueada por dos cuerpos, que a modo de torres, eran más estrecho y altos; a la fachada antecedía un atrio cerrado con una verja de gran vistosidad.